miércoles, 22 de abril de 2015

Cuentos para desperezar el alma. El director de la orquesta desafina. Por Lourdes Vicente.



                                                                      cuentos para desperezar el alma 
                                                                                                                    
 El director de la orquesta desafina

El director de la orquesta desafinaba de lo lindo. 

Desafinaba tanto que era imposible terminar de tocar una pieza bajo su dirección. 
Algunos decían que ni siquiera le gustaba la música.

Y nadie entendía cómo era posible que un director fuera tan torpe.

-               -  Qué mala suerte.   -  pensaban todos.

Los mejores músicos solicitaron plaza en otras orquestas.

Parece que otros decidieron quedarse y aprendieron a desafinarse.

Otros sacaban las cartas a mitad de una pieza y se ponían a jugar.

Los hay que se ponían enfermos el día del concierto. Por pereza o por vergüenza.

Pero nada, el director de la orquesta seguía desafinando.

Cada vez sonaba peor.

Parecía que a nadie le importaba.

Así que al último concierto  asistieron todos los sordos del reino, que eran muchos.

El director los vio y se sonrió.

-             -  Han venido de muy lejos para verme.  – se congratuló públicamente.

Y tanto empeño puso en desafinarse ese día que cuando terminó el concierto sólo quedaban él y todos los sordos del pueblo.

A los músicos ni siquiera los había oído marchar. Tan torpe era.




lourdes vicente




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