lunes, 7 de septiembre de 2015

Cuentos para desperezar/despedazar el alma. Aylan Kurdi. Por Lourdes Vicente.

 


Aylan Kurdi

Aquella trágica noche un sobrecogedor aullido emergía del interior de la tierra, estremeciéndola.

Un ahogado grito se hacía eco en el corazón de los niños convirtiéndose en  la peor de sus pesadillas. Una ola de lágrimas incontenidas los fue arrebatando de sus tierras, mientras sus mayores, brutalmente indiferentes,  miraban para otro lado. 

Aylan había llegado el primero a una playa turca. Antes que su hermano Galip y su madre Rihan.  Después, atrapados por aquel grito de auxilio, fueron llegando todos los demás niños. Uno a uno fueron colocándose junto a Aylan, como él,  boca abajo, fingiendo dormir. Queriendo no ver. Sumándose a un exilio ya irreversible. Abandonándose a la suerte de Aylan.

Ya era demasiado tarde. Las olas del mar fueron meciendo en un sueño eterno aquellos pequeños cuerpos inertes a los que el mar dio asilo. Los niños se habían ido. 
Todos.

Aquello fue el principio del fin.



lourdes vicente


Aylan Kurdi era un niño sirio de unos tres años de edad. Huía de la violencia de la guerra en Siria junto a sus padres y  su hermano Galip. Su bote –en el que viajaban también otros niños- naufragó y él, su hermano y su madre murieron ahogados. Su cuerpo fue encontrado muerto en la playa turca de Bodrum. Su padre, Abdulá, sobrevivió a la triste tragedia. Era un 2 de septiembre de 2015.




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